Aire acondicionado en reforma: instalación y errores comunes

Recibidor proyecto Plaza Europa - Selarom | Sebastián Bayona
Hay decisiones de reforma que, si no se toman en el momento adecuado, cuestan el doble más adelante. La instalación del aire acondicionado en reforma es una de ellas. Muchas personas terminan su obra, pintan las paredes, colocan el suelo y solo entonces se preguntan dónde van los splits. En ese punto, cada rozamiento se convierte en un problema y cada metro de tubería oculto requiere deshacer lo que ya estaba hecho. Pensar el aire acondicionado en reforma desde el principio, con la obra abierta, permite integrar los equipos de forma natural, evitar recorridos improvisados y elegir el sistema más adecuado para cada distribución. No es solo una cuestión estética. Es una decisión que afecta al consumo energético, al confort térmico y al coste final de la instalación durante los próximos quince o veinte años. Según datos del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), los sistemas de climatización representan entre el 40 % y el 50 % del consumo energético de una vivienda en climas mediterráneos. Elegir bien el sistema y planificar su instalación en el momento correcto de la reforma puede suponer una diferencia relevante en la factura mensual durante toda la vida útil del equipo.  

Qué significa integrar el aire acondicionado en reforma desde la planificación

Integrar el aire acondicionado en reforma significa que el diseño de la instalación forma parte del proyecto desde la fase inicial, no como un añadido de última hora. Esto permite decidir qué tipo de sistema se va a instalar antes de cerrar techos y paredes, trazar los recorridos de tuberías y cableado de forma ordenada y oculta, y prever las salidas de condensación sin improvisar soluciones que luego quedan a la vista. Cuando se planifica correctamente, el resultado es una vivienda donde los equipos están integrados en la arquitectura interior. Los splits no cuelgan en mitad de una pared sin que se entienda muy bien por qué están ahí. Los conductos no asoman por rincones extraños. Las unidades exteriores tienen un lugar pensado desde el inicio, con acceso para mantenimiento y sin conflictos con otros elementos de fachada o con los vecinos colindantes. Lo contrario, instalar el aire después de acabar la obra, obliga a improvisar recorridos que pasan por donde pueden, no por donde deberían. Las rozas se abren en paredes ya pintadas, los tubos de cobre discurren por canaletas externas visibles y el resultado final tiene ese aspecto de solución provisional que se ha hecho permanente. El coste de esas chapuzas, en tiempo y en dinero, es siempre mayor que haberlo previsto desde el principio. La reforma es una ventana de oportunidad que se abre una vez cada muchos años: merece la pena aprovecharla para hacer las cosas bien.  

Split convencional o sistema de conductos: cómo decidir

La primera decisión es si instalar splits individuales por estancia o un sistema de conductos centralizado. No hay una respuesta universal: depende del tamaño de la vivienda, del presupuesto disponible y de cómo está planteada la distribución interior. Los sistemas de splits son más económicos en instalación y permiten regular la temperatura de forma independiente en cada habitación. Son la opción más habitual en pisos de tamaño medio en Barcelona. Su principal inconveniente es la presencia visible de la unidad interior en cada estancia y la necesidad de una salida al exterior para cada unidad o para cada conjunto de unidades en los sistemas multi-split. Los sistemas de conductos distribuyen el aire desde una unidad central a través de un falso techo, con rejillas de impulsión y retorno en cada estancia. El resultado visual es mucho más limpio. La contrapartida es que requieren altura suficiente para alojar el falso techo —normalmente entre 20 y 35 centímetros— y que la inversión inicial es mayor. En reformas que ya contemplan falso techo por otros motivos, como instalaciones eléctricas o acústica, el sobrecoste se reduce de forma apreciable porque la estructura ya está prevista. Una solución intermedia son los sistemas multi-split, donde una sola unidad exterior alimenta varias unidades interiores. Permiten reducir el número de máquinas en fachada y tienen una gestión energética algo más eficiente que varios splits completamente independientes. Son una buena alternativa cuando no hay espacio para un sistema de conductos, pero se quiere un resultado más ordenado que varios splits convencionales en distintas partes de la vivienda.  

Preinstalación de aire: qué incluye y cuándo tiene sentido

La preinstalación de aire acondicionado en reforma consiste en dejar preparada toda la infraestructura necesaria para instalar los equipos más adelante: paso de tuberías de cobre, desagüe del condensado, cableado eléctrico y, si aplica, las rozas en paredes para los recorridos interiores. Es una opción inteligente cuando el presupuesto no permite comprar los equipos en el momento de la reforma, pero se quiere evitar tener que hacer obra de nuevo. Una preinstalación bien hecha incluye el tubo corrugado protector para el cableado, las tuberías de cobre con el diámetro adecuado para los equipos previstos y el desagüe del condensado hasta un punto de evacuación real, no a medio camino. Una preinstalación mal hecha, sin tubo protector, sin diámetros correctos o sin desagüe completo, obliga a hacer obra igualmente cuando llega el momento de instalar los equipos. El ahorro inicial se convierte en un problema futuro de consecuencias desproporcionadas.  

Errores frecuentes en la instalación de aire acondicionado en reforma

El error más frecuente es no decidir dónde van las unidades exteriores antes de cerrar la fachada. La unidad exterior necesita un soporte estructural adecuado, ventilación suficiente y un acceso razonable para el mantenimiento periódico. Si no se prevé desde el inicio, puede acabar en un lugar comprometido: demasiado cerca de una ventana de vecino, en un hueco sin ventilación o directamente en una posición que incumple la normativa municipal de Barcelona sobre instalaciones en fachadas. Otro error habitual es subestimar la potencia necesaria. El cálculo depende de la superficie a climatizar, la orientación de la vivienda, el tipo de cerramiento, el número de ventanas y la ocupación habitual. Un equipo subdimensionado trabajará siempre al límite y consumirá más para obtener resultados peores. Uno sobredimensionado tendrá ciclos de arranque y parada muy cortos que reducen su vida útil y generan consumos innecesarios. El equilibrio requiere un cálculo previo, no una estimación a ojo. También se subestima la ubicación de las unidades interiores. Un split colocado en una pared donde el chorro de aire frío da directamente sobre el sofá o la cama no es cómodo de usar en el día a día. La posición correcta debe permitir que el aire se distribuya de forma amplia por la estancia sin generar corrientes directas sobre las zonas de permanencia habitual. Este detalle parece menor hasta que llevas dos semanas intentando esquivar el chorro frío cada noche. Por último, el tema del desagüe del condensado. El agua que genera el equipo en modo frío tiene que ir a algún sitio. Si no se planifica un desagüe adecuado durante la reforma, el instalador busca la solución que puede: a veces una manguera que sale por un hueco de la fachada, a veces una bomba de condensado que hace ruido. Ninguna de las dos opciones es elegante ni duradera.  

Eficiencia energética: qué mirar al elegir el equipo

La eficiencia de un equipo de aire acondicionado se mide con el índice SEER para refrigeración y SCOP para calefacción en modo bomba de calor. Cuanto mayor sea ese valor, menos energía consume el equipo por unidad de frío o calor producida. Desde 2021, la normativa europea exige que los equipos domésticos superen un SEER mínimo de 6,1 para la clase A, aunque en el mercado hay equipos con valores notablemente superiores. Un equipo de alta eficiencia puede consumir entre un 30 % y un 50 % menos que uno de gama básica en condiciones de uso equivalentes. La diferencia de precio en la compra suele recuperarse en pocos años de uso continuado. Además, si la reforma incluye la instalación de aerotermia o bomba de calor como sistema principal de climatización, la relación eficiencia-coste mejora todavía más, especialmente en combinación con suelo radiante o fancoils de baja temperatura. En Selarom, el diseño de la instalación de climatización forma parte de la planificación de cada reforma desde el primer día. No como un extra que se decide al final, sino como una decisión integrada en el proyecto que afecta a la distribución interior, los falsos techos y la ubicación de los equipos exteriores. El resultado es una vivienda donde el aire acondicionado funciona bien y se integra sin que se note que está.  

Planifica la instalación antes de que cierren las paredes

Si estás pensando en reformar y quieres integrar el aire acondicionado desde el principio sin cometer los errores habituales, Selarom puede ayudarte a diseñar la solución adecuada: tipo de sistema, potencia, ubicación de equipos y recorridos ocultos. Todo antes de que la obra esté terminada y las paredes cerradas. Solicita planificación de la reforma con instalaciones.