Ventanas nuevas: cuánto ahorras y cuándo compensa cambiarlas

Una ventana antigua no solo deja entrar el frío en invierno o el calor en verano. También deja entrar el ruido, genera condensaciones, eleva la factura de la calefacción y hace que el sistema de climatización trabaje mucho más de lo necesario. Cambiar ventanas en Barcelona es una decisión que muchos propietarios aplazan año tras año porque el desembolso inicial parece alto, pero la pregunta real no es cuánto cuesta cambiarlas: es cuánto cuesta seguir con las de siempre.
Cuando se habla de cambiar ventanas en Barcelona hay que considerar un contexto específico: un clima mediterráneo con veranos calurosos y húmedos, inviernos suaves pero fríos en la madrugada, y un parque de edificios residenciales donde gran parte de las fincas tiene ventanas originales de hace treinta, cuarenta o cincuenta años. En muchos casos, esas ventanas tienen vidrio simple, sin cámara de aire, con marcos de aluminio sin rotura de puente térmico. Un desastre energético y acústico perfectamente legal por la época en que se instalaron.
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), las ventanas y los cerramientos acristalados pueden ser responsables de entre el 25 % y el 35 % de las pérdidas de energía de una vivienda. No es un dato menor: actuar sobre las ventanas es una de las intervenciones con mayor retorno en términos de confort y eficiencia dentro de una reforma.
