Llega noviembre, enciendes la calefacción y el radiador del salón tarda media hora en templar la estancia mientras el pasillo sigue frío. Es entonces cuando muchas personas piensan: «Cuando reforme, pondré suelo radiante». La idea es buena, pero tiene un problema de calendario. Si esa decisión llega con la obra ya empezada, lo más probable es que ya no quepa.
Instalar suelo radiante en una reforma, o sustituir la caldera por aerotermia, no se improvisa sobre la marcha. Afecta a la altura del suelo, al pavimento que eliges, a las puertas, a la fachada y hasta a la comunidad de vecinos. En este artículo repasamos qué conviene decidir antes de empezar la obra para que el sistema de calefacción encaje con el resto de la reforma, y no al revés.
Suelo radiante y aerotermia: qué es cada cosa y por qué suelen ir juntos
Conviene aclarar un malentendido frecuente, porque la pregunta «¿suelo radiante o aerotermia?» compara dos cosas distintas. El suelo radiante es un sistema de emisión: una red de tubos bajo el pavimento por la que circula agua templada y que calienta la casa desde el suelo. La aerotermia es un sistema de generación: una bomba de calor que extrae energía del aire exterior y la usa para calentar ese agua.
Dicho de otra forma, la aerotermia produce el calor y el suelo radiante lo reparte. Cada uno puede combinarse con otras opciones, pero forman una pareja muy habitual por una razón técnica: el suelo radiante trabaja con agua a baja temperatura, en torno a 30-40 °C, justo el rango en el que una bomba de calor rinde mejor.
Existe también el suelo radiante eléctrico, con resistencias en lugar de tubos. Ocupa menos espesor y se usa a menudo en baños, pero su consumo lo hace menos interesante para calentar toda la vivienda.
Espesor del suelo y altura libre: la primera decisión de la obra
Si hay un dato que condiciona todo lo demás, es el espesor. Un suelo radiante convencional suma el panel aislante, los tubos y la capa de mortero de cemento, lo que suele elevar el pavimento entre 6 y 10 centímetros respecto a la losa. Para evitar este impacto en reformas, existen sistemas de bajo espesor o en seco que reducen esta cota a un rango de entre 1,4 y 4 centímetros gracias al uso de morteros autonivelantes de alta densidad o placas con difusores de aluminio sin mortero; sin embargo, esto se consigue a cambio de un coste por metro cuadrado notablemente superior.
¿Por qué importa tanto? Porque esos centímetros hay que sacarlos de algún sitio. En un piso de techos altos del Eixample no suele haber problema, pero en una vivienda de los años setenta con 2,50 metros de altura, cada centímetro cuenta. Además, el Decret d’habitabilitat de Catalunya (Decret 141/2012) fija para obra nueva y gran rehabilitación una altura libre mínima de 2,50 metros en las estancias principales (con algunas excepciones de 2,40 metros en rehabilitación). Si tu reforma entra en ese supuesto, conviene comprobar con el técnico que el recrecido del suelo no te deje por debajo del mínimo. En una reforma interior convencional el margen legal es mayor, pero cada centímetro que sube el suelo se nota en la amplitud del espacio.
Además, subir el suelo obliga a revisar las puertas de paso, el encuentro con el rellano y el zócalo de la cocina. Si levantas el pavimento antiguo y picas el recrecido existente, a veces se recupera buena parte de esa altura. Lo que no conviene es descubrirlo el día que llega el material.
Qué pavimento elegir si vas a poner calefacción por suelo radiante
La calefacción por suelo radiante funciona mejor cuanto menos se interpone el pavimento entre los tubos y la estancia. Por eso el porcelánico, la cerámica, el microcemento y la piedra natural son las opciones más agradecidas: transmiten bien el calor y aguantan sin problemas los cambios de temperatura.
Con madera también se puede, pero con condiciones. Hace falta un producto apto para suelo radiante, normalmente madera multicapa o tarima de poco espesor, y respetar la resistencia térmica máxima que marca el fabricante del sistema. La referencia habitual es no superar 0,15 m²K/W en el conjunto del pavimento. Las alfombras gruesas, por cierto, restan rendimiento por el mismo motivo.
Nuestra opinión: si te encanta la madera en el salón, no renuncies a ella, pero elige el pavimento a la vez que el sistema de calefacción. Los problemas aparecen cuando uno se decide en marzo y el otro en junio, cada uno por su lado.
Aerotermia en una reforma: dónde va cada equipo
Hablar de aerotermia en una reforma es hablar de espacio. Una instalación típica tiene una unidad exterior, parecida a la de un aire acondicionado, pero algo mayor, y una unidad interior con depósito de agua caliente sanitaria que suele ocupar lo que un frigorífico. Existen equipos compactos, pero siempre hay que reservarles sitio.
La unidad interior encaja bien en un lavadero, una galería o un armario técnico junto a la cocina. Aquí es donde la previsión marca la diferencia: si ese hueco no está dibujado en el proyecto, acabará comiéndose un armario que tenías pensado para otra cosa.
Más exigente es la unidad exterior, que necesita ventilación, acceso para el mantenimiento y una ubicación donde el ruido no moleste. En un piso de Barcelona, las opciones suelen reducirse a una terraza, un patio de luces o la cubierta.
Cualquier equipo en fachada o en zonas comunes puede requerir acuerdo de la comunidad y cumplir las ordenanzas sobre elementos visibles desde la vía pública. Plantéalo en la junta antes de firmar nada, porque ese trámite tiene sus propios plazos.
Radiadores o suelo radiante: cuándo compensa cada opción
El debate de radiadores o suelo radiante no tiene una respuesta única, y sería poco honesto decir que el suelo radiante siempre gana. Su gran ventaja es el confort: el calor se reparte de manera uniforme, no hay aparatos en las paredes y la sensación térmica es agradable con temperaturas de consigna algo más bajas.
A cambio, tiene inercia. Tarda en calentar y en enfriar, así que encaja mejor en viviendas ocupadas buena parte del día que en una segunda residencia o en un piso donde solo estás por la noche. Y exige levantar todo el suelo, algo que solo tiene sentido si la reforma ya lo contempla.
Los radiadores siguen siendo una solución razonable. Si conservas un pavimento que merece la pena, como un mosaico hidráulico original, o si la altura libre no da más de sí, son la alternativa lógica. Con aerotermia, eso sí, conviene elegir radiadores de baja temperatura o sobredimensionados, porque los convencionales están pensados para agua mucho más caliente.
Bomba de calor en la vivienda: frío, agua caliente y electricidad
Una bomba de calor en la vivienda puede hacer tres trabajos: calefacción, agua caliente sanitaria y, si es reversible, refrigeración. Con suelo radiante también se puede refrescar en verano, aunque el efecto es suave y necesita un control de humedad para evitar condensaciones en el pavimento. Si esperas el frío de un split, tendrás que complementarlo.
Otra consecuencia de pasar a aerotermia es eléctrica. Al prescindir del gas, toda la demanda recae sobre la instalación eléctrica, y es posible que haga falta revisar la potencia contratada o adaptar el cuadro. En una reforma integral, es el momento natural de hacerlo, junto con el resto de la electricidad.
Respecto a las ayudas en Cataluña, están plenamente vigentes las deducciones estatales en el IRPF de entre el 20 % y el 60 % por obras de mejora de la eficiencia energética gracias a su extensión legal. Para poder aplicarlas en tu declaración, la Agencia Tributaria estatal exige obligatoriamente aportar dos Certificados de Eficiencia Energética emitidos por un técnico autorizado y debidamente registrados ante el ICAEN (Institut Català d’Energia): el primero, obligatoriamente antes de que comiencen las obras (con un máximo de dos años de antigüedad), y el segundo, justo al finalizar la reforma, demostrando que se han alcanzado los objetivos de ahorro. Es crucial planificar y solicitar estos certificados al principio, ya que si las obras empiezan sin el documento previo registrado, perderás el derecho a deducir de forma irreversible. Por otra parte, las subvenciones directas de los Fondos Europeos Next Generation, que en Cataluña gestionaba la Agència de l’Habitatge de Catalunya, tenían como fecha límite para ejecutar y justificar las actuaciones el 30 de junio de 2026. Antes de contar con una ayuda directa, consulta si hay convocatorias nuevas en la Agència o en tu ayuntamiento.
Coordinación con instaladores y orden de la obra
En una reforma integral con calefacción nueva, el orden de los trabajos lo es casi todo. La secuencia habitual pasa por demoler y retirar el pavimento antiguo, ejecutar instalaciones de fontanería y electricidad, colocar aislamiento y tubos del suelo radiante, verter el mortero y esperar su secado antes de colocar el acabado.
Ese secado es uno de los plazos que más se subestiman. El mortero necesita semanas para curar y, en muchos casos, el fabricante recomienda un primer encendido progresivo antes de colocar madera o porcelánico. Si el calendario de la obra no lo contempla, la tentación de saltárselo es grande, y las fisuras o las juntas abiertas llegan después.
También hay que hacer una prueba de presión de los circuitos antes de cubrirlos y dejar documentado por dónde pasan los tubos. Parece un detalle menor hasta que, años después, alguien necesita taladrar el suelo.
Lo que funciona es tener un único interlocutor que coordine a los instaladores de climatización con albañilería, electricidad y carpintería, y que el sistema de calefacción esté definido en el proyecto antes de pedir presupuestos cerrados. Los equipos de aerotermia pueden tener plazos de suministro variables, así que encargarlos con antelación evita que la obra se detenga esperando una caja.
Qué decidir antes de empezar la reforma
Si estás en fase de planificación, estas son las preguntas que conviene resolver antes de la primera demolición. ¿Cuánta altura libre tienes y cuánto puedes permitirte perder? ¿Qué pavimento quieres en cada estancia y es compatible con el sistema? ¿Dónde irán la unidad interior y la exterior, y qué dice tu comunidad?
Con esas respuestas sobre la mesa, elegir entre suelo radiante y radiadores, o entre aerotermia y otra fuente de calor, se convierte en una decisión técnica bastante clara.
Planifica el suelo radiante en tu reforma con tiempo
El invierno se nota sobre todo en las casas donde la calefacción se decidió tarde. Prever el suelo radiante en una reforma, o dejar preparada la vivienda para una bomba de calor, cuesta muy poco en la fase de proyecto y mucho cuando la obra ya está en marcha.
En
Selarom coordinamos reformas integrales de vivienda en Barcelona y su área metropolitana, y dejamos previstos desde el proyecto el espacio, las cotas y la secuencia que necesita la calefacción, en coordinación con los instaladores especializados.
Si quieres que el confort del próximo invierno forme parte del plan, cuéntanos cómo es tu casa.
Planifica tu reforma con Selarom y resuelve con el equipo de Selarom estas decisiones antes de levantar el primer azulejo.